

Este espacio no es solo una intervención artística; es el resultado de un sólido trabajo de articulación entre el Gobierno de la Provincia de Corrientes y la Municipalidad de la Capital. Juntos, transformaron un rincón del Parque Mitre en un faro educativo y recreativo que pone en valor nuestras raíces mediante la modernización de los espacios públicos.
La propuesta busca ofrecer un entorno seguro, gratuito y de libre acceso, donde el aprendizaje ocurre de manera orgánica a través del juego y el asombro.
La experiencia: De la huella de carpincho al misterio
El recorrido comienza con un desafío: el Laberinto. Con un diseño novedoso inspirado en una huella de carpincho, este espacio propone una "pausa para jugar". Es la transición necesaria para que niñas y niños bajen la velocidad y preparen los sentidos para lo que viene.
Una vez superado el laberinto, se llega a la Casa-Diorama. Su fachada, intervenida por el artista Pedro Rauber, es un espectáculo en sí misma, especialmente de noche cuando el diseño lumínico la destaca desde cualquier punto del parque.
Espiar por la ventana: 10 mundos por descubrir
a magia de Eiké! reside en sus 10 ventanas. Cada una funciona como un portal a una leyenda diferente, representada a través de dioramas (maquetas detalladas) que utilizan materiales diversos y efectos de profundidad:
El Colibrí y el Irupé: Relatos visuales que usan luces y sombras para narrar el misticismo guaraní.
El Karaí Octubre: Una cocina en miniatura donde las huellas del personaje revelan si hay abundancia en el hogar.
El Pombero y el Lobizón: Dioramas que juegan con el misterio, donde apenas unos ojos o un sombrero entre las cañas invitan a usar la imaginación.
El Kambaí: Un viaje submarino a los Esteros del Iberá para ver qué sucede bajo los botes.
El Buzón Sorpresa: Una serie de puertitas donde los más curiosos pueden levantar una tapa y encontrarse con una mirada que los observa desde el interior de la casa.
Un refugio contra el consumo pasivo
Lo que hace única a esta obra es su filosofía de recorrido libre. No hay guías ni circuitos dirigidos; los niños son participantes activos que deciden cuánto tiempo dedicarle a cada detalle.
En un mundo dominado por la inmediatez digital, Eiké! propone una experiencia tangible. Es una invitación a que las familias correntinas se asomen a sus propias historias, descubran personajes a veces olvidados y se dejen maravillar por la riqueza de nuestra cultura en un entorno soñado.








